Lexikoa // Vocabulario (IV)

Y volvemos a lo de siempre, sí, pero parece necesario. De sobra es conocido que la palabra “sostenibilidad” se ha usado y se usa con muy diversos significados e intereses, ayudando todo ello a la gran confusión que existe sobre dicho término. Esta palabra, que hasta hace poco no estaba reflejada en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, ha sido y es motivo de discusión y enfrentamiento entre diversas posturas, cada cual haciéndola suya. Pero sin entrar a discutir su significado, es curioso ver el debate que ha generado la ausencia del mismo, y a su vez, como la inclusión de la palabra en cualquier política, declaración de intenciones o en una simple descripción de cualquier proceso, actividad o producto ha conseguido dotar al objeto de un valor añadido un tanto difuso pero atractivo.

No en vano en estos últimos años han aparecido diferentes posturas respecto a este fenómeno, que se reducen principalmente en dos: las personas partidarias de hacer una definición oficial de “sostenibilidad” e incluirla en el diccionario de la R.A.E. y las personas que apoyan renunciar al uso de la dichosa palabra y sus derivados. Las primeras llegaron a crear una plataforma llamada Sostenibilidad al Diccionario hace unos años (la web parece no funcionar hoy en día, pero eso sí, tienen Facebook), y bueno, la palabra ya está allí como artículo nuevo aunque no parece que nos haya solucionado mucho las cosas, pues según el avance de la vigésima tercera edición del diccionario de la R.A.E.  “sostenibilidad” no es más que “cualidad de sostenible”.

El segundo grupo de personas consideran que “parece claro que ha llegado la hora de renunciar al adjetivo sostenible. Es un término quemado, viciado y absorbido por el sistema insostenible que lo vacía de significado para neutralizarlo. Ahora todo es sostenible, como todo ayer se convirtió en ecológico” (Manuel Casal Lodeiro, Renunciemos a la palabra sostenibilidad, blog Decrecimiento). Ciertamente el término ha ayudado mucho a mejorar numerosos aspectos de nuestro modelo de desarrollo, pero también lo es que se ha vaciado de contenido y en muchos sectores “fieles” a los principios originales causa rechazo. Por otro lado, vista la falta de significado consensuado y universal que tiene el término, no parece que convenga manejarlo en trabajos y reflexiones de ámbito académico y profesional pues precisamente esa falta de significado supone que no tenga ningún rigor.

Por ello, y personalmente, creo que o bien se establece una definición clara y concisa a escala global de lo que es la “sostenibilidad” (y así sabemos a lo que nos atenemos cuando la usamos o cuando la rechazamos), o bien me decantaría por la postura que aboga por no usarla (adoptando términos y conceptos más precisos y claros).

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