¿Ha llegado la hora de la ciudad consolidada?

Interesante reflexión sobre la rehabilitación y recuperación de los tejidos urbanos de Gerardo Roger Fernández, Arquitecto y Profesor de Urbanismo de la Universidad Carlos III, publicada por EKITEN THINKING.

Recuperar la ciudad: ahora o nunca.

Hacer de la necesidad virtud, no solo es un síntoma de cabal prudencia en situaciones de precariedad si no que también se presenta como un factor de destreza política para poder consolidar nuevas estrategias de racionalidad sostenida de difícil introducción en etapas de desarrollismo socio-económico.

Así se manifiesta la situación actual del sector inmobiliario español. Como es sabido, durante la “década prodigiosa” del 97 al 2006, la actividad constructiva se desarrolló de manera desaforada sobre la edificación residencial, alcanzando en los últimos años las 700.000 unidades, más del doble de la demanda de formación de hogares, lo que nos ha llevado a la gravísima crisis de sobreproducción que venimos sufriendo desde hace dos años en España.

Pero como factor adicional a la sobreproducción acaecida, debemos señalar que la gran mayoría de los cinco millones y medio de viviendas edificadas en la década pasada se realizaron como obras nuevas y se materializaron sobre suelos resultantes de la reclasificación de terrenos rústicos en urbanos, lo que supuso una trasformación aproximada de mil doscientos millones de metros (ciento veinte mil hectáreas.). Pues bien, mientras se producía este enorme consumo de territorio virgen con destino a la disposición de “la nueva ciudad”, la ciudad consolidada y preexistente subsistía a “trancas y barrancas”, si bien con escasas y reseñables intervenciones de rehabilitación urbana en algunas ciudades concretas.

Es decir, la rehabilitación y la recuperación de los tejidos urbanos se han visto conformados como actividades subsidiarias de la producción de nuevo suelo urbanizado, lo que ha producido insoslayablemente un escaso desarrollo del sector empresarial dedicado a esa labor, atomizando su dimensión de manera excesiva, dotándolo de una tecnología obsoleta y generando, en consecuencia, costes elevados, baja calidad y escasa productividad.

Y, sin embargo, la rehabilitación urbana se constituye como un sector idóneo para recuperar, desde la racionalidad, la actividad inmobiliaria, que permita generar empleo y actividad económica, así como para implementar explícitas actuaciones de “sostenibilidad urbana” el comportar la recuperación y revitalización de la ciudad existente frente a los crecimientos ex novo y conllevar, complementariamente, la mejora de las condiciones sociales de sus ciudadanos. Téngase en cuenta que por cada euro empleado en rehabilitación se generan cinco euros de actividad económica adicional y que las tres cuartas partes de las empresas de construcción españolas disponen de menos de 50 operarios (más de dos millones de trabajadores) conformándose, por tanto, como los productores idóneos para acometer masivamente la recuperación urbana, lo que permitirá movilizar de manera intensiva estos desaprovechados activos laborales.

Pero para poner en servicio de manera solvente estas estrategias, resulta necesaria la adopción de medidas intencionadamente planificadas, dirigidas a la formación-especialización profesional de los operadores del sector, al apoyo a los oficios tradicionales a la vez que se impulsa el conocimiento y generación de nuevas tecnologías, sobre todo las relativas a la eficiencia energética, así como y fundamentalmente a la disposición de suficientes recursos económicos para la financiación de las actuaciones, adoptando medidas que permitan la intervención concertada con los particulares y con el sector empresarial más emprendedor apoyándose, para ello, en las plusvalías que a corto-medio plazo la regeneración de la ciudad conlleva. En este sentido, debe señalarse el amplio nicho de actividad que el sector rehabilitador presenta. De hecho, la inversión en rehabilitación en España no alcanza el 25% de la total inmobiliaria, mientras que en Alemania, por ejemplo, supone el 60-65% de la misma. Queda, por tanto, un amplio recorrido por desarrollar y que, inteligentemente, no se debe desaprovechar.

Por consiguiente, en un escenario como el actual de grave crisis económica y su corolario de dramática destrucción de empleo, la puesta en marcha de políticas activas y bien programadas de rehabilitación urbana y de recuperación de la ciudad se manifiestan como unas actividades idóneas para “reanimar” el actualmente paralizado sector inmobiliario y generar empleo desde una nueva óptica de sostenibilidad urbana que permita hacer efectivo el principio de “crecer para mejorar”. Pero esta actividad no solo se muestra como conveniente si no que, como se apuntaba al inicio del artículo, es una actividad que se presenta como necesaria. Téngase en cuenta que la producción de nuevos suelos urbanizados se verá prácticamente paralizada hasta que se digiera tanto el suelo ya producido como la absorción por el mercado del stock existente de vivienda nueva construida.

En consecuencia, parece que “la hora de la ciudad consolidada” ha llegado. Esperemos que los poderes públicos y el sector empresarial privado, sin perjuicio de las espurias causas que han originado estas circunstancias, hagan de la necesidad virtud y no desaprovechen la ocasión que la historia del desarrollo urbano español ha puesto a su servicio.

Post hau birgaitzea // rehabilitación, ekonomia // economía, etxebizitza // vivienda, hausnarketa // reflexión, LHAB atalean publikatu zen. Gogokoetara gehitzeko lotura iraunkorra.

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