Historia de la ciudad: Parroquia de San Nicolás (Getxo)

A raíz de un trabajo que estoy haciendo sobre la plaza de San Nicolás en Getxo, me parecía interesante publicar aquí una breve parte del trabajo de documentación que he realizado, concretamente de los orígenes de la parroquia situada en dicha plaza.

En la imagen, al norte, la parroquia de Andra Mari en el núcleo fundacional del municipio. En el puerto, el barrio original de pescadores y su ermita, y un poco más al norte de este la que es parroquia de San Nicolas y su entorno de la plaza.

Para comprender mejor el origen de este espacio urbano, nos remontamos a cuando no existía, para ver su nacimiento. Y por ello hay que echar la vista atrás hasta 1669, año en que se inaugura la ermita de San Nicolás en el barrio del puerto de pescadores de Algorta (hoy conocido como Puerto Viejo). El núcleo original de Getxo se situaba en torno a la iglesia de Santa María, y el del puerto surgió como barrio dependiente de ese núcleo a unos 1,5 km del mismo. Hay que entender que en aquella época la calidad de la comunicación entre ambos barrios era muy mala, y los modos de vida no eran los de hoy, con lo que esa distancia se convertía en suficiente para mantener bastante distantes ambas agrupaciones urbanas. En esta situación fue en la que la cofradía de pescadores promovió esa ermita, como un lugar de encuentro religioso y a la vez ágora popular. Según parece fue probablemente construida a expensas de la gente del barrio.

A mediados del siglo XVIII había un malestar entre la gente de este barrio del puerto, pues consideraban que no estaban suficientemente asistidos en lo religioso. Contribuían a la Iglesia más generosamente que los habitantes del barrio de Santa María, y sin embargo contaba esa parroquia con cuatro sacerdotes mientras que en San Nicolás no había ninguno fijo. Querían por tanto independizarse de la parroquia principal pasando de ermita a parroquia, y tenían motivos que lo justificaban, pues había ya en ese momento más casas en el barrio costero que el interior. A pesar de que se les dio permiso para la ampliación del edificio, no se pudo llevar a cabo por las características del solar (lindaba con un camino real, un pequeño acantilado y una finca particular cuyo dueño se negaba a demoler su casa para ampliar la ermita). Aceptaron por tanto un convenio como subsede de la parroquia de Santa María y mejoraron sus condiciones.

En 1808 consiguen por fin su nombramiento como parroquia, y en 1852 se le encarga a un arquitecto el estudio de su restauración ya que se encontraba en mal estado. Este concluye que es imposible aumentar su tamaño tal y como venían pidiendo los vecinos, y que era mejor pensar en trasladar la parroquia a otro lugar y construir un nuevo edificio. A pesar de ello en 1854 se llevaron a cabo obras de remodelación. Por aquellos años la justificación de sus exigencias era abrumadora: en el barrio de Algorta eran 1.695 habitantes frente a los 783 de Santa María, a pesar de ser este último el núcleo original del municipio. El mismo año de la remodelación de la parroquia del puerto se solicita al Ayuntamiento la cesión de una campa (campa de Muxika) en los terrenos donde el barrio estaba creciendo. Se aceptó la solicitud, y comenzaron las labores de gestión y compra de terrenos contiguos, ya que la campa no era suficiente para el tamaño de parroquia deseada. En 1856 comenzaron las obras, que contaron con un importantísimo aporte económico particular en comparación con el que supuso el de la Iglesia y la Administración. En 1863 se inauguró la nueva parroquia, cerrándose la ermita del puerto al público (que años más tarde se utilizaría como escuelas).

De este modo, podemos ver que desde sus orígenes este espacio (que luego pasaría a ser la plaza de San Nicolás) es un lugar muy simbólico para los habitantes del municipio más allá del carácter religioso del mismo. La participación de la sociedad y su papel en la promoción del edificio hace que se cree una fuerte identidad con el mismo. Con el tiempo el significado y características de la identificación con este espacio ha ido cambiando, no podemos decir que el vínculo religioso siga siendo hoy en día el más fuerte, pero de una forma u otra sigue siendo probablemente el principal espacio público de la ciudad.

Fuente: “Historia de Getxo“, Carlos Mª Zabala. Ed. Padres Trinitarios, 1989.
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