Hace poco escuché a un profesor universitario y catedrático de urbanismo hablarnos a un reducido número de alumnos del papel de los intelectuales en el cambio sociopolítico. Venía a decir que la “densidad” de intelectuales hoy en día es mínima, y que los pocos que quedan tienen más de 80 años. Y esto es algo preocupante, pues si alguien tira de una sociedad, estas personas son los intelectuales (ya sean científicos, poetas, pensadores…).

Ayer mismo, en la mesa redonda de la jornada Cambio Global en España 2020/2050 celebrada en la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid, escuché a otro arquitecto urbanista, e investigador en el Departamento de Urbanismo y Ordenación del Territorio de la propia ETSAM, lamentarse (a raíz de las próximas elecciones municipales) de la falta de debate existente en la calle, la poca profundidad de los discursos políticos y el rechazo (por lo que nos toca) a hablar de los retos urbanísticos en los programas electorales.

Estas dos reflexiones me llevan a un mismo punto, que es un tema al que cada vez doy más importancia. Y es que hoy en día hace falta realizar un gran esfuerzo en la formación y difusión ciudadana de los asuntos clave a los que nos debemos enfrentar como sociedad. Para conseguir iniciar el camino hacia el cambio la responsabilidad del primer paso está, en mi opinión, en esos intelectuales (académicos y profesionales) y en su capacidad de divulgar entre la sociedad civil los conocimientos que llevarían a su vez a demandar  al poder público cambios reales en nuestro modelo de vida. En su capacidad de crear debate y concienciar a la gente del contexto en el que vivimos.

Por ello, desde nuestra posición, una educación en defensa de la ciudad y el territorio es primordial. Una divulgación a la ciudadanía, primero, de los retos actuales globales y locales que debemos asumir como líneas de trabajo y los criterios que se deben adoptar ante los mismos y, segundo, de los instrumentos que han transformado y transforman la ciudad, el territorio y la sociedad. Por supuesto todo ello requiere un gran esfuerzo no solo por la dificultad de conseguir la atención social hacia estos temas y el interés de aprender sobre ellos, sino por su gestión y sobre todo (por ser quizás lo que más de cerca toca a los urbanistas) por la dificultad de “traducir” a un lenguaje coloquial y sencillo la complejidad de retos, criterios y herramientas, y que estos conocimientos vayan calando poco a poco en la masa social.

Pero si algo tengo claro, y me parece que hay mucho por avanzar, es en el papel que la formación ciudadana tiene COMO PIEZA CLAVE DEL CAMBIO.

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4 erantzun -ri

  1. cjimenez-k dio:

    Cuidado con los intelectuales: son un arma de doble filo. No creo que haya escasez (basta con hojear cualquiera de los diarios de tirada nacional de este país para encontrarlos por docenas), pero parecen estar más bien del lado de los poderosos (véase La derechización de los intelectuales españoles). Como contaba Jean Pierre Garnier hace poco en Madrid, los líderes intelectuales de Mayo del 68 que gritaban «la imaginación al poder», en realidad querían decir que ellos (los inteligentes e imaginativos) debían acceder al poder, y así fue poco después que las instituciones los “ficharon” para intentar resolver los problemas que habían ocasionado tales alborotos (es decir, desde entonces han trabajdo como fontaneros para sellar todas las juntas y grietas del sistema por donde se producían escapes).

    Sobre esta cuestión, Pío Baroja hablaba de los siete tipos de españoles, y de que los que así mismos se llamaban “políticos” o “intelectuales” no dejaban de ser «aquellos que viven gracias a que los demás no saben». La solución no creo que pase por fabricar más especialistas del pensamiento, sino por conseguir que el mayor número de personas recupere el sano hábito de pensar. Para ello hay que recuperar el debate público, y en el caso del urbanismo, terminar con el urbanismo cosmético, publicitario, o de inauguraciones, y volver a hablar de los problemas que tiene la ciudad y de las soluciones que, entre todos, podemos darles, pero sobre todo, de las soluciones que no son en absoluto viables. Desde luego es imprescindible que técnicos y público en general volvamos a hablar un mismo idioma que ambas partes entiendan y que sirva para la construcción de soluciones. Mientras sólo hablemos de fútbol y de cotilleos de famosos (o arquitectos estrella, o intelectuales de postín) no podremos desarrollar ese lenguaje de confluencia.

    • lhab-k dio:

      Claro, totalmente de acuerdo; si cuando me refiero a intelectuales puede que esté hablando de otra cosa (el susodicho catedrático enfatizó diciendo “intelectuales… de verdad, eh?”). Llámalo como quieras: me refería a que si queremos volver a hablar el mismo idioma tendremos que, desde el mundo académico y profesional, dirigirnos a la gente que está fuera de ese mundo en vez de hablar solo entre nosotros. Lo digo como autocrítica constructiva. Personalmente tengo la misma sensación de falta de debate en la calle y simplicidad de discursos políticos, de ahí mi preocupación.

      Por otro lado, viéndolo ahora, igual el título no es el más correcto y te ha podido despistar. No estaba haciendo un llamamiento a que los intelectuales formen cual ejército, sino a que formen, eduquen, enseñen.

      Saludos y gracias por comentar!

  2. maia-k dio:

    Muy interesante el texto y el comentario. La verdad que tenía ganas de leer tranquilamente este blog.
    Evidentemente hay que recuperar el debate en la calle y es primordial que la sociedad se involucre más en todos estos temas. ¿ Pero como podemos conseguirlo ? ¿ Que se puede hacer si el porcentaje mayoritario de la sociedad es feliz con el fútbol y el cotilleo? Yo tengo la sensación (aunque puede que me equivoque) que el sistema esta tan corrompido e iniciar un cambio real costaría tanto esfuerzo que todo el mundo pasa en moto. Mi gran interrogante es ¿ Cómo se puede motivar a la sociedad para que entre todos construyamos un mundo mejor ?. La frase puede resultar cursi, pero la respuesta, desde mi punto de vista, es fundamental.

  3. lhab-k dio:

    Hola Maia!
    Gracias por tu opinión!
    Bueno, creo que lo que planteas es una cuestión de mucha mucha importancia, pero contestar es algo complicado, y nosotrxs tampoco tenemos la respuesta… ;)
    Quizás los últimos acontecimientos aquí y allí puedan servirnos a modo de ensayo…
    En lo relacionado con las cuestiones que tratamos en lhab, parece evidente que a pesar de ser a a pequeña escala, si se están articulando respuestas y alternativas al modelo de ciudad y territorio imperante… si prosperan y tienen la capacidad de funcionar de manera abierta y ser atractivas para el resto de la población, es cuestión de tiempo y perseverancia, pero se pueden construir alternativas “reales”.
    puede sonar un poco ingenuo, pero existen ejemplos… hay que trabajar, sin descanso!

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