Getxo, ¿entre el desarrollismo y el decrecimiento?

El Ayuntamiento de Getxo, en boca de su concejal de Urbanismo, ha mostrado sus intenciones de futuro para el municipio, asegurando que hacen falta 5.000 nuevas viviendas, lo que supondría aumentar en una quinta parte en número total de viviendas del municipio. Para justificar esta medida, nos cuenta que se ha realizado una encuesta en la que se observa que hay una demanda de 3.800 viviendas, y dado que el principal objetivo del Ayuntamiento es “lo que digan y quieran los getxotarras”, su apuesta va a ser ese nuevo crecimiento, “siguiendo las peticiones del pueblo”. En sus declaraciones se escucharon frases tan contundentes como esta: “los getxotarras seremos los que decidiremos qué número de viviendas son adecuadas a los parámetros en los que nos movemos, no existe ningún condicionante más”.

Considero muy grave y preocupante esta actitud y posicionamiento del Ayuntamiento, y ante este hecho me gustaría dar una breve opinión personal razonando por qué creo que no es así como debemos hoy en día gestionar y planificar nuestras ciudades.

Aplicación Udalplan 2010 del Departamento de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio del Gobierno Vasco.

 

1. En primer lugar, desde un punto de vista meramente técnico (entendiendo técnico como el papel de cualquier profesional vinculado a la planificación urbana desde campos como la sociología, economía, arquitectura, geografía, biología…) y desde una mirada política (entendiendo política como la visión de una persona cuyo fin debiera ser la búsqueda de la calidad de vida en toda su amplitud de los habitantes de su ciudad), es inaceptable que se pretenda planificar una ciudad, concretamente sus políticas de vivienda y de crecimiento  urbano basándose en una encuesta. Un estudio de este tipo nos sirve como fuente de información indudablemente válida que, junto a muchas otras, dibujan una aproximación a la realidad de la ciudad para la cual se pretende desarrollar un plan urbanístico. Pero una encuesta no es de ninguna manera una herramienta de planeamiento, y tomarla como tal  (y más de una forma tan categórica) significa dar la espalda a una compleja red de relaciones y procesos sociales, económicos y espaciales que están detrás de las transformaciones de la ciudad misma.

2. En segundo lugar, y más allá de haber asumido que una encuesta es valiosa siempre dentro de la posición que le corresponde en la recogida de información de cara a un análisis social, se ha de decir que no todas las encuestas tienen la misma veracidad y calidad. Por un lado, una encuesta de calidad, que devuelva datos fiables cuantitativa y cualitativamente es muy difícil de diseñar y llevar a cabo, aunque cierto es que para eso existen buenos profesionales que se dedican a ello. Por otro lado, los resultados obtenidos pueden ser llevados hacia unos intereses concretos mediante la selección imparcial de los perfiles a encuestar y de las propias preguntas a realizar. Quiero aclarar que no pongo en duda la profesionalidad del Ayuntamiento al encargar la encuesta en cuestión, pero también he de decir que la  demanda de una transparencia administrativa nos lleva a exigir que las consultas que afectan a entidades con intereses hacia uno u otro de los resultados de las mismas deberían ser promovidas por agentes externos, ya se traten las interesadas de entidades privadas o públicas. Ni que decir tiene que más debería ser así en el caso de las últimas, como es este.

Por encima de estas dos cuestiones me preocupa gravemente el discurso abiertamente populista que con esta declaración toma el Ayuntamiento. Resulta de una simpleza tal que contrasta enormemente con la complejidad y las diferentes capas de intereses y necesidades que conviven en Getxo. Parece que se busca una imagen de cercanía a la sociedad, la de un Ayuntamiento cómplice y transparente, con lo cual me genera desconfianza en vez de satisfacción, pues asusta que se pase del negro al blanco sin un paso intermedio, tan de pronto.

3. El tercer punto que me parecía importante comentar, es la aparente contradicción entre los resultados del estudio y las intenciones que se muestran por parte del Ayuntamiento. El estudio muestra que hay una tendencia a la baja de la población desde 2002, incluso en 1985 había más habitantes que en 2009. Por mi parte he tomado algunos datos del EUSTAT, esclarecedores: la población subió un 1,62% entre 1991 y 2006 (incluso a partir de 2001 disminuyó) y el nº de viviendas aumentó sin embargo un 13,70% en ese mismo tiempo. En  el año 2001 había 2.664 viviendas vacías; si a las 30.297 viviendas totales que había ese mismo año les restamos las 2.664 vacías tenemos 27.633, y son menos que las 27.860 viviendas que había en el municipio en 1991. Es decir, en 2001 se estaban utilizando menos viviendas de las que había 10 años antes. Y aún así de 2001 a 2006 se construyen 1.382 nuevas viviendas. No obstante, tras este estudio que nos presentan se insiste desde el consistorio que “debemos decidir si queremos ganar, mantener o perder población“, y se aboga por “reflexionar entre todos”. Parece ser que cuesta asumir una pérdida o estabilización de la población en el municipio, y trabajar con ese punto de partida hacia un Getxo mejor. La inercia de todos estos años de desarrollismo y crecimiento urbano y económico es fuerte. “Esa evolución demográfica será uno de los elementos clave para justificar el desarrollo urbanístico local”. Justificar el desarrollo urbanístico. Se presupone que ha de haber un desarrollo urbano, y este ha de justificarse de alguna forma. Y mientras tanto hay una cantidad de gente en todo el planeta investigando como frenar el crecimiento de nuestras ciudades, moviéndose hacia una sostenibilidad global, buscando una calidad de vida y estudiando como equilibrar los crecimientos demográficos todo ello con el rumbo puesto hacia ese horizonte que me parece que cada vez está más cerca y que nos va a tocar a nosotros, los jóvenes, vivir y que es el decrecimiento.

4. El cuarto y último punto llamativo, es que según las declaraciones se pretende con estas nuevas viviendas solucionar la demanda de vivienda y además luchar frente a la emigración de la gente joven y con edad de tener hijos a municipios cercanos. No creo que el problema de esa gente haya sido la escasez de vivienda en Getxo, sino su precio, que está entre los más altos del estado. A no ser que cambien las políticas de vivienda, ya sean locales, regionales o estatales, dudo que el hecho de construir nuevas viviendas en Getxo permita a la gente que se ha ido, volver (a no ser que hayan escalado en sus niveles de renta), ni a los jóvenes en edad de emancipación o tener hijos que vivimos en Getxo acceder a ellas. Estas nuevas 5.000 viviendas tendrán irremediablemente el precio del mercado local, con lo que el problema de acceso a una vivienda accesible en el municipio va a seguir existiendo.

Debería por lo tanto el Ayuntamiento asumir la responsabilidad que le corresponde (ya sea heredada por el grupo de la anterior legislatura o no) de redirigir las políticas de vivienda y responder a la demanda existemte bajo unos criterios que a nivel estatal muchas instituciones y profesionales punteros ya están exigiendo. En el mundo de la planificación urbana y territorial, se ha asumido ya que se debe actuar en la ciudad existente, replantearse el parque de viviendas construido para ocupar la importante cantidad de viviendas vacías que hay y rehabilitar y transformar las viviendas y edificios ya ocupadas para optimizar su uso y ocupación, densificando y haciendo posible nuevas formas de convivencia que ya se están  demandando pero que no tienen una oferta concreta. Es decir, antes de nada se ha de responder a la demanda en la ciudad construida, porque tiene capacidad para absorber una parte importante de la misma. Por supuesto que es importante fomentar políticas de retorno de las personas de Getxo que han tenido que irse por motivos de inaccesibilidad económica. Pero habría que enfocarlas bajo unas pautas de acción adecuadas a los argumentos hasta ahora defendidos. Y deberíamos empezar a hacernos a la idea de que una ciudad no es un organismo de crecimiento ilimitado.

Por concluir, todo esto va de la mano de la necesidad de reducir la construcción de vivienda nueva, de proteger el territorio no urbanizado, de una búsqueda de la eficiencia energética, de revalorizar la ciudad (no en su sentido económico, sino en el significado más social de calidad de vida), de apostar en definitiva por ciudades para un futuro más sostenible. Y Getxo está ahora mismo en una posición privilegiada muy interesante pues su Plan General de Ordenación Urbana se encuentra en pleno proceso de revisión y por lo tanto tiene el municipio, bajo la responsabilidad del Ayuntamiento y con los datos demográficos en la mano, dos caminos que puede tomar: optar por ser un pionero en plantear unas estrategias urbanas radicales orientadas a responder a estos retos sociales, económicos y ambientales de una forma racional y responsable, o seguir creciendo y ocupando territorio en contra de lo que cada vez está más claro en el mundo académico y profesional: que el desarrollo urbano exagerado de los últimos 25 años ha estado totalmente fuera de lugar y que no se debe seguir ese camino de ninguna de las maneras.

Adaptación del PGOU  de Getxo al PTP Bilbao Metropolitano, actualización de 2006. Fuente: www.getxo.net

Post hau hausnarketa // reflexión, hirigintza // urbanismo, jasangarritasuna // sostenibilidad, plana // plan atalean publikatu zen. Gogokoetara gehitzeko lotura iraunkorra.

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