Algunos retos presentes

“ La evolución de las necesidades, de las formas de pensar y actuar, de los vínculos sociales, el desarrollo de nuevas ciencias y tecnologías y el cambio de la naturaleza y la escala de los desafíos colectivos dan lugar poco a poco a un nuevo urbanismo” 1

En un contexto que esta asistiendo a importantes transformaciones parece evidente que la disciplina urbanística se enfrenta a múltiples retos. Agotado el modelo Urbanístico Científico – Técnico que emergió en la disciplina a mediados del siglo XX, por el cual el planeamiento se llevaba a cabo de la mano de proyectos tecnocráticos basados en el conocimiento científico del territorio, y una vez asumidas las criticas que desde distintas corrientes se le venían haciendo a este modelo, parece que el urbanismo se encuentra en la actualidad a las puertas de re-configurarse tanto teórica como prácticamente. Entender cuales son las claves de los cambios que están forzando esta transición y las características que el nuevo modelo deberá adquirir para adaptarse al contexto actual no es tarea fácil. En un intento de síntesis, me atrevo a plantear un esquema que perfila 4 grandes aspectos sobre los que se puede entender este cambio y sobre los que se debería incidir en un futuro inmediato:

  • Desbordamiento del concepto de ciudad y necesidad de cambio de escala
  • La complejidad de sistemas y enfoque global integrado
  • Crecimiento y sostenibilidad
  • Democratización y gobernanza

Desbordamiento del concepto ciudad

“La sociedad, desde una perspectiva mundial, no ha dejado de hacerse mas y mas urbana y la tendencia histórica de la población al sinekismo 2, a vivir juntos y a construir ciudades, se ha acrecentado de forma notable en el siglo pasado. Esta tendencia que, según todas las previsiones, se acentuara en el presente siglo, tiene visos de no detenerse nunca” 3

Podemos afirmar que las sociedades han sufrido y están inmersas en un proceso de metropolización. No solo las ciudades están creciendo en tamaño y agrupan a la mayoría de la población, sino que cada vez con mas fuerza, y debido a la segregación de usos y actividades que se ha estado llevando a cabo por el planeamiento, los asentamientos que las rodean giran entorno a estas como satélites prestadores de distintos servicios a las mismas: áreas residenciales, áreas de esparcimiento, áreas industriales, asentamientos de menor escala, áreas comerciales etc.

Esto ha generado que la separación entre lo que es ciudad y lo que no es, se haya difuminado, no solo en la clásica disyuntiva entre campo y ciudad; esta difusión del concepto urbano se extiende a áreas como por ejemplo el sprawl4 o a los asentamientos que se sitúan en las proximidades a las grandes urbes: ¿se deberían considerar parte de la ciudad las extensiones residenciales que a pesar de no tener carácter urbano están habitadas por personas que trabajan y desarrollan su vida y ocio en la ciudad? ¿como de urbana puede considerarse una pequeña población que goza de conexiones viarias y de comunicación con la ciudad que hacen posibles desplazamientos igualmente breves que los intra-urbanos?

Frente a esta colonización urbana, el Urbanismo se situá a simple vista ante a la necesidad de articular respuestas de carácter supramunicipal, entendiendo el territorio como una gran metrópoli intra -conectada, que a pesar de estar configurada por áreas heterogéneas y plurales atiende a un mismo asentamiento, que requiere de coordinación para dar respuesta de manera equilibrada, primando la igualdad de condiciones y derechos de quienes habitan en ella, al desarrollo que se plantee.

En la ciudad metropolitana actual, que ya no es ni la del ámbito municipal ni la llamada ciudad metropolitana, sino una ciudad-región, existe una pluralidad de centros y una diversidad de pautas culturales de comportamiento colectivo.

La multiplicación de centros en el ámbito de la ciudad-región, la articulación entre estos centros, conseguir que sean accesibles, dotarlos de calidad y de diversidad en sus ofertas, es por lo menos, urgente. El reto del urbanismo en este sentido es doble: renovar y ampliar los centros ya existentes en el territorio de la ciudad- región y generar nuevas centralidades aprovechando las oportunidades de los grandes proyectos urbanos o de las actuaciones integrales de renovación o reconversión.

Las Directrices de Ordenación del Territorio del Pais Vasco ya recogen en su revisión la idea de la ciudad región y de la necesidad de fomentar regiones policéntricas para un mayor equilibrio económico y social, pero esta idea ha de extenderse a la disciplina urbanística y podrá ser para ello indispensable desarrollar a escala local los instrumentos de intervención y entes administrativos necesarios.

Complejidad de sistemas y enfoque global integrado

“La modernidad líquida –como categoría sociológica– es una figura del cambio y de la transitoriedad, de la desregulación y liberalización de los mercados. La metáfora de la liquidez intenta también dar cuenta de la precariedad de los vínculos humanos en una sociedad individualista y privatizada, marcada por el carácter transitorio y volátil de sus relaciones. (…) La modernidad líquida es un tiempo sin certezas, donde los hombres que lucharon durante la Ilustración por poder obtener libertades civiles y deshacerse de la tradición, se encuentran ahora con la obligación de ser libres asumiendo los miedos y angustias existenciales que tal libertad comporta; la cultura laboral de la flexibilidad arruina la previsión de futuro.”5

Zygmunt Bauman 6 atribuye a la liquidez el rango de característica principal en las sociedades modernas. Las nuevas formas de trabajo, las nuevas unidades convivenciales, la difuminación de las características asociadas a cada rango de edad y a cada sexo, las nuevas formas de socialización, las nuevas maneras de entender el espacio publico y el privado … este constante cambio y la incertidumbre que este genera son de gran importancia en lo que a los retos del planeamiento se refiere. Existen múltiples identidades con sus múltiples formas de vida y múltiples necesidades en un mismo asentamiento. Esta complejidad va acompañada de otros procesos globales de incidencia local: procesos migratorios a escala global, progresivo envejecimiento de la población, aumento del riesgo de exclusión social y precariedad debido a la crisis y el paulatino deterioro del estado de bienestar, la extensión del uso de internet y la configuración de este como una cuarta dimensión espacial en diversos ámbitos (económico, social, …), entre otros.

La complejidad es enorme y esta requiere del mismo modo de respuestas complejas en cuestiones de seguridad ciudadana, espacio publico e integración social. La organización de las áreas urbanas tendrá que adaptarse a estos cambios en la convivencia evitando la segregación socio-espacial y el miedo. Por ello, el espacio público debe diseñarse para ser polivalente, es decir, servir para usos, poblaciones y temporalidades diferentes. Fomentar una ciudad cívica y segura no ha de significar un cambio en la morfología de las ciudades ni en la manera de ejecutar el urbanismo, pero si requerirá de un urbanismo de enfoque integrado que sea capaz de coordinar las políticas publicas de distintos sectores y administraciones, del mismo modo que deberá fomentar equipos de profesionales interdisciplinares que sean capaces de entender y abordar la realidad desde distintos prismas y en toda su complejidad.

Crecimiento y sostenibilidad

“ El problema del Urbanismo del futuro, de ahora, es el de como transformar, como aprovechar, como hacer viables, esas enormes extensiones de tejidos urbanos que innecesariamente hemos producido. O lo que es lo mismo, ya que hemos superado los límites, ya que hemos ido demasiado lejos, ahora hay que pensar en cómo volver a ellos, como dar marcha atrás, como desandar un camino equívocamente recorrido.” 7

La Modernidad o la sociedad industrial, partía de la creencia de la infinitud de los recursos, de la ilimitada capacidad del planeta para absorber todos los residuos, el consumo y el desarrollo económico. Por el contrario, en la actualidad, parece obvio que una de las amenazas para la continuidad del modelo social y económico actual puede derivar de la crisis ecológica planetaria consecuencia del productivismo o desarrollismo.

En lo que al urbanismo y la ordenación del territorio se refiere, este desarrollismo se ha traducido en una permanente expansión de la urbanización sobre los suelos rústicos: el consumo de suelo y la expansión de la ciudad han sido un fenómeno masivo y global que si no la hecho ya, pronto tocará techo. Pero este modelo territorial expansivo, cuya principal razón de ser ha sido (más allá de la respuesta a las necesidades reales de expansión), una búsqueda de riqueza económica por parte de los agentes privados, y su principal financiación por parte de los ayuntamientos, está basado en la necesidad de articular desplazamientos (de personas y de bienes de consumo) mediante infraestructuras -hasta hace poco práctica y exclusivamente enfocadas al automóvil-, no solo ha consumido suelo, sino que ha hecho lo mismo con el resto de recursos naturales a su alcance.

Podemos afirmas pues, que el desarrollismo económico tiene su reflejo en el urbanismo a través de estas dinámicas de expansión y consumo de recursos. Estas dinámicas han generado que en muchas regiones el incremento del parque residencial haya ido muy por encima del incremento demográfico, o que se hayan desarrollado asentamientos situados en zonas que por su lejanía y necesidad de consumo energético escapan a toda lógica ética.

Este contexto nos pone en un punto en el que el desarrollo de tecnologías y maneras de hacer verdes ya no es suficiente; es necesario re-plantearse el modelo para poder pasar del lema de la expansión al de la transformación.  Para ello las ciudades tendrán que conocer sus limites de crecimiento, y la ordenación del territorio deberá poner verdadero freno a este protegiendo los espacio rurales y naturales. En este sentido, la planificación urbanística del siglo XXI deberá priorizar la re-densificación urbana mediante la rehabilitación de los núcleos urbanos existentes y la remodelación de los degradados, evitando ocupar nuevas superficies de suelo. En este punto se tendrán que incluir no solo los centros históricos de las ciudades (estrategia bastante extendida en Europa), sino que es de gran importancia que se empiecen a revalorizar los ensanches menores de las urbes, así como las periferias urbanas o los asentamientos de menor tamaño y rurales.

Otro reto que se presenta es el de la movilidad, y en lo que a este atañe subrayaría dos cuestiones: por una lado es evidente que hay que priorizar modelos de movilidad sostenible y colectiva, pero no podemos olvidar que el objetivo no es el de producir mas y mas infraestructuras de comunicación, sino el de reducir las necesidad de transporte.Por ello vuelvo a la idea de la adopción por parte del urbanismo de modelos de ciudad densos, policéntricos y con mixtura de usos (residenciales, comerciales, económicos, de ocio y esparcimiento).

Democratización y gobernanza

Entre los urbanistas ha sido particularmente influyente la concepción tecnocrática de la participación social que defendía Le Corbusier: “se necesita una población ilustrada para comprender, desear y reclamar lo que los especialistas han ideado para ella”. A partir de los 70 y como consecuencia del urbanismo movilizador y el advocacy planning 8, las teorías de la participación en el diseño espacial han adquirido mayor relevancia en la gestión administrativa. La idea de que quienes habitan la ciudad son las personas mas apropiadas para detectar las necesidades y posibles acciones esta bastante extendida.

A pesar de ello y de que tanto el marco legal urbanístico como las políticas publicas hayan incluido muchas de las reivindicaciones de esta corriente favorable a la horizontalidad, parece que la retórica acerca de la participación ciudadana en relación a las políticas públicas, es todavía más un formalismo discursivo que una realidad rica en prácticas y experiencias 9. Por otro lado, la privatización de muchos de los servicios y el deterioro del estado de bienestar, parece implicar riesgos en tanto se sustituya el estatus de ciudadano por el de cliente.

Por encima de las dificultades, en un contexto tan complejo, diverso y plural como el actual, la participación en el espacio urbano sigue constituyendo una pieza fundamental en la obtención de una autentica civitas. El papel del urbanismo en esta tarea es fundamental, pudiendo constituir una herramienta a través de la cual se ejerza esta ciudadanía. En este sentido el urbanismo tiene la ardua tarea de diseñar maneras de participación ciudadana integral, entendida como proceso, que articule y fortalezca el trió comprendido por ciudadanía, equipos técnicos interdisciplinares y responsables políticos. La omnipresencia del Plan Urbanístico como única vía de gestión podrá dar paso en el futuro a maneras mas flexibles que articulen los intereses y necesidades que co-existen en el territorio.

1. Libro Blanco de la Sostenibilidad en el Planeamiento Urbanístico Español. Ministerio de Vivienda, Gobierno de España. Abril 2010. Jose Fariña Tojo, Jose Manuel Naredo.
2. Postmetropolis, Estudio crítico sobre las ciudades y las regiones. 2000. Edward.W.Soja /Sinekismo: la interdependencia económica y ecológica y las sinergias creativas, así como también destructivas, que surgen del agrupamiento intencionado y de la cohabitación colectivas de gente en el espacio, en unhabitat “hogar”.
3. Victor Urrutia, Catedrático de Sociología Urbana (UPV-EHU)
4. Wikipedia, Urban Sprawl: is a multifaceted concept, which includes the spreading outwards of a city and its suburbs to its outskirts to low-density and auto-dependent development on rural land, high segregation of uses, and various design features that encourage car dependency.
5. Zyqmunt Bauman: Modernidad líquida y fragilidad humana. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas. 19 (2008.3) Adolfo Vásquez Rocca.
6. Sociólogo, filosofo y ensayistas. Poznań, Polonia, 1925.
7. Urbanismo Ecologico, ¿sueño o pesadilla?. Revista Internacional Sostenibilidad, Tecnología y Humanismo. Número 3. Año 2008. Fernando Gaja i Díaz.
8. Wikipedia, Advocacy Planning: The term advocacy planning was coined by Paul Davidoff in his influential 1965 paper, “Advocacy and Pluralism in Planning” which acknowledged the political nature of planning and urged planners to acknowledge that their actions are not value-neutral and encouraged minority and under represented voices to be part of planning decisions.
9. Dimensiones múltiples de la participación ciudadana en la planificación espacial/ 2009/ Miguel Martínez López.

Post hau birgaitzea // rehabilitación, hirigintza // urbanismo, jasangarritasuna // sostenibilidad, landa eremua // rural, parte-hartzea // participación, periurbanoa // periurbano, plana // plan, soziologia // sociología atalean publikatu zen. Gogokoetara gehitzeko lotura iraunkorra.

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